El nombre de este plato es engañoso, porque estamos hablando de un postre. Se trata de una sopa dulce, postre muy típico de fechas navideñas. Aunque siempre me ha llamado la atención que, mientras hay gente que lo tiene como postre de referencia de las fiestas navideñas, sus vecinos de la puerta de enfrente ni tan siquiera lo conocen. Para que estos últimos salgan de ese desconocimiento les ofrecemos hoy la receta de un postre excepcionalmente sencillo y exquisito.
Ni sopa ni salada
Hay sopas dulces y sopas saladas. Si hablamos de sopas y de
almendras hay dos combinaciones ganadoras en el recetario español, una es
salada y otra dulce. La salada es una de las cuatro grandes sopas frías de
nuestra cocina, el ajoblanco. A pesar de llamarse así, lleva poco ajo y tiene
como ingrediente principal a la almendra. Y esta sopa que les proponemos hoy es
la dulce, la sopa de almendras, y es un postre típico de fechas navideñas en
algunas zonas de España, entre ellas Castilla y León.
Realmente no es una sopa al uso porque no es eminentemente
líquida, es más bien espesa al incluir pan. Aunque en algunas zonas sí que la
he visto hacer más líquida, más tipo sopa, pero créanme si les digo que no
tiene ni punto de comparación con ésta más espesa que hoy les vamos a contar y
en la que se concentran mucho más los sabores.
Salvando las distancias o las diferencias, que son unas
cuantas, sería una especie de versión dulce de la sopa de ajo o sopa
castellana, con la que comparte el pan sobrante o del día anterior como uno de
los ingredientes principales. Pero sólo comparten el pan y si acaso la textura,
porque el resto de ingredientes cambian.
En mi casa la sopa de almendra jamás ha faltado a su cita por
Navidad, nunca, y a mí ahora me gusta sacarla de vez en cuando de su contexto
navideño y hacerla también en cualquier otro momento del año…no comemos helados
en diciembre, pues la sopa de almendra navideña también sienta genial después
de un chapuzón veraniego en pleno mes de agosto, por poner un ejemplo.
Esta sopa se puede tomar fría, pero mi recomendación es que
la tomen templada o ligeramente caliente ya que al darle calor los aromas de la
leche y de la almendra vuelven a tomar fuerza y nos resultará mucho más sabrosa
y delicada, además de más cremosa por los puntos de los lácteos. Anímense a
hacerla si no la han hecho nunca, ahora les vamos a ir dando unos sencillos
pasos. Si lo hacen, será un postre que querrán que los acompañe ya cada
Navidad.
Preparación de la sopa de almendra:
Lo primero que vamos a hacer es preparar la pasta de
almendra. Esta pasta va a ser algo similar a la pasta de mazapán. También la
venden hecha con el nombre de “pasta de almendra”. La almendra siempre ha sido
cara, y recuerdo que mi abuelo Justino siempre decía que la pasta de almendra que
vendían ya hecha tenía poca almendra y la metían patata…no sé si antaño usaban
esa artimaña o era simplemente fruto de la desconfianza de mi abuelo, pero en
la actualidad las pastas de almendra comerciales que he visto sólo tienen
almendra y distintos azúcares, con lo cual podemos fiarnos. Otra cosa es que no
cuesta nada hacerla, tardamos tan sólo un momento, nos hacemos una pasta
completamente casera y nos ahorramos conservantes, acidulantes o similares.
Para hacerla, primero trituramos la almendra si la hemos comprado entera.
Mezclamos en un bol la almendra triturada y el azúcar y vamos amasando. La
almendra irá soltando sus aceites y aportando humedad a la mezcla, pero nos
ayudamos también metiendo unas gotitas de agua para que la pasta adquiera
humedad y poco a poco se vaya convirtiendo en una pasta de mazapán. Podemos
mezclarlo también con un robot. Cuando tenemos una bola, envolvemos en papel
film y metemos a la nevera.
Mientras reposa vamos preparando el resto. Cortamos el pan en
lonchas finas y reservamos. Ponemos la leche y la nata en una cazuela a fuego
medio durante 15 o 20 minutos para que evaporen un poco y reduzcan para
adquirir un poco más de densidad (podemos saltarnos este paso si queremos, pero
si lo hacemos la sopa quedará más cremosa).
Pasado ese tiempo, y ya a fuego medio-bajo para evitar que
leche y nata se pequen al fondo de la cazuela y se quemen, rompemos en
pedacitos más pequeños la bola de azúcar y almendra y la incorporamos a la
cazuela, mientras removemos bien para que se disuelvan en el líquido. Ahora
metemos ya el pan e integramos todo bien para dejar cocer a fuego suave durante
15 minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que se peque y para ir
desmigando aún más el pan para que se suelte completamente.
Vertemos todo el contenido en una fuente y espolvoreamos con
un poco de canela molida y a disfrutarla.
Aprovechamos esta última línea y estos últimos momentos del
año para desearles a todos desde COCINO DIVINO un feliz año a todos, un año
lleno de cosas buenas, de gente buena, de salud buena, de buenos momentos y de
buena y mucha cocina. ¡Feliz 2023!
Ingredientes:
- 1,5 litros de leche
- 250 ml nata
- 200 gr de pan del día anterior
- 200 gr almendra cruda (o almendra rallada)
- 200 gr de azúcar
- Canela molida
Puedes ver esta receta en nuestra sección Cocino Divino de El Mundo de Valladolid
