Quizá es la más famosa de las tartas saladas. Conocida como “Quiché Lorraine”, esta es una elaboración cuyo origen se fija en la región francesa de Lorena y que nos sirve como ejemplo de multitud de otras tartas saladas que podemos elaborar simplemente cambiando los ingredientes del relleno.
Estas tartas saladas son un
aliado en la cocina doméstica porque, una vez preparadas, se quedan en la
nevera y podemos tirar de ellas cuando mejor nos venga, ya sea para un
aperitivo, un almuerzo, una merienda o una cena. Con calentarlas simplemente
unos segundos para quitar el exceso de frío, tendremos un plato perfecto para
todas las ocasiones.
Al mismo tiempo son un plato
versátil ya que, con sólo cambiar y variar los ingredientes del relleno,
tendremos un amplio repertorio de tartas saladas a nuestra disposición. Podemos
usar los ingredientes que más nos gusten y la tarta variará sus sabores.
A la hora de elaborar estas
tartas vamos a diferenciar dos partes: la masa y el relleno. Los rellenos, como
decíamos, llevan una base que puede ser siempre la misma y a ella le añadimos
los ingredientes que más nos gusten. Por otra parte, la masa, que podemos
comprar ya hecha, lo que nos ahorra tiempo, o podemos elaborar nosotros mismos,
lo que nos lleva un poco más de tiempo, pero nos da mayor felicidad. Les invito
a hacer la masa, que no es difícil y siempre va a tener un toque casero
especial.
Preparación de la masa quebrada:
Lo primero que vamos a hacer es
trocear la mantequilla en cubos pequeños y dejarla en el frigorífico para que
al usarla siga lo más fría posible. Podemos incluso meterla al congelador tras
trocearla durante esos pocos minutos en los que preparamos todos los
ingredientes de la masa. En un bol ponemos la harina y los dados de mantequilla
bien fríos. Hay un término en cocina que se denomina “brisar”, que consiste en
ir deshaciendo la mantequilla con los dedos en la harina, pellizcando la
mantequilla junto con la harina para que se unifiquen. Pues esto es lo que
vamos a hacer. Lo haremos lo más rápido posible para evitar que la mantequilla
se caliente en exceso. Esto irá formando una especie de masa terrosa. Al
principio parece que la mantequilla no se integra en la harina, pero poco a
poco lo iremos consiguiendo.
Ponemos la sal y el huevo y lo integraremos
todo. Pasamos esta masa a la mesa, amasamos también rápido un par de minutos
para evitar que la masa adquiera calor, y la mantequilla se derrita; hacemos
una bola, la tapamos con papel film y la reservamos al menos treinta minutos en
la nevera. Al cabo de este tiempo, estiramos la masa con un rodillo y cubrimos
un molde bajo y redondo con ella. Vamos a hornear primero un poco la masa sola.
Para evitar que la masa se infle al cocerla sin el relleno, primero la picaremos
un poco con un tenedor y luego le pondremos peso encima, para lo cual podemos
usar una buena cantidad de garbanzos o alubias que ya utilizaremos siempre para
este fin. Metemos al horno durante 15 minutos a 180 grados. Mientras se hornea,
vamos a preparar el relleno.
El relleno del quiché
Vamos a picar una cebolleta
pequeña y un puerro grande en trocitos bien pequeños. También picamos el beicon
o bacón, que es correcto decirlo de ambas maneras, en taquitos pequeños.
Ponemos una cazuela al fuego con un par de cucharadas de aceite y sofreímos la
cebolleta con el puerro a fuego suave. Vamos a cocinar esto al menos quince o
veinte minutos, para que adquiera tostados y sabores profundos que luego
notaremos al comer el quiché.
Cuando el pochado está listo,
añadimos el beicon y rehogamos un par de minutos, para que suelte su aroma a
ahumado al resto de la preparación. Mientras, en un bol mezclamos la nata con
los cuatro huevos. Retiramos ya el sofrito del fuego y lo integramos junto con
la nata y el huevo batidos. Ponemos una pizca de sal y un poco de pimienta
negra recién molida.
Retiramos los garbanzos de la
masa pre horneada y, con un cuchillo de sierra, cortamos los bordes de masa que
sobresalgan del borde del molde para igualarlos. Vertemos el relleno dentro y
metemos al horno a 180 grados hasta que se cuaje esta masa, que serán unos
treinta minutos, aunque conviene comprobar a partir de ese momento pinchando
con un palito o con un cuchillo en el relleno y así verificar que el relleno ya
está cuajado. Si no es así, dejamos unos minutos más hasta que el relleno esté
en su punto y la parte superior de la quiché bien tostadita. Dejamos enfriar,
desmoldamos y guardamos en la nevera. Para comer, cortar una porción y calentar
ligeramente.
Ingredientes para la masa quebrada
- · 150 gr harina floja
- · 60 gr mantequilla
- · 1 huevo
- · 5 gr sal
Ingredientes para el relleno del quiché:
- · 1 puerro
- · 1 cebolleta
- · Queso rallado
- · 200 gr bacon
- · 400 ml nata
- · 4 huevos
- · Pimienta
- · 15 ml aceite
Puedes ver esta receta en nuestra sección Cocino Divino de El Mundo de Valladolid
