Pocas cosas hay más ricas que unos huevos fritos. Tan solo unos huevos fritos a los que les pones encima algo que esté igual de rico que ellos. ¿Qué me dicen de unas cigalas? Un plato de diario convertido en un plato de lujo. Podríamos acompañar este plato con las clásicas patatas fritas, pero hoy vamos a darle un toque especial también a las patatas y las vamos a hacer a la “panadera”.
Si tienen algún día de esos en los que les apetece darse un capricho, salir un poco de la cocina más habitual del día a día o darle un toque a alguna elaboración sencilla, este plato es una gran propuesta para estar en su mesa con motivo de tal ocasión. Además de ofrecernos pura alegría para el paladar, combina ingredientes muy interesantes a nivel nutricional.
El huevo es de los alimentos que tiene una proteína de mayor valor biológico y contiene los nueve aminoácidos esenciales. Nos aporta vitaminas A, D, E, B12, colina y minerales como selenio y fósforo. Hay huevos que tienen la cáscara blanca y otros la tienen marrón claro o más oscuro, pero el color de la cáscara depende únicamente de la raza de la gallina que lo ponga, no influye ni en el sabor ni en el valor nutricional del huevo. Si los compramos ecológicos o camperos disfrutaremos de huevos de mayor calidad que los de gallinas criadas en suelo o en jaula.
Las patatas “a la panadera” deben este nombre a que están cocinadas en el horno y, antaño, no había hornos en las casas, sólo los panaderos tenían hornos en sus tahonas, y eran ellos las que las hacían. La patata es rica en hidratos de carbono complejos, potasio y vitamina C. En España se recolecta principalmente entre mayo y noviembre, según la variedad y la zona, aunque su capacidad de conservación permite tenerla disponible todo el año.
Y ahora llega la cigala, una de las reinas del mar. Podemos encontrarlas en buena parte de la costa española. Este crustáceo de sabor delicado tiene una carne muy magra, rica en proteínas de alta calidad, baja en grasa y nos aporta yodo, zinc, selenio y vitamina B12. La cigala tiene unas pinzas alargadas y finas, su carne se concentra sobre todo en la cola y se considera uno de los mariscos más delicados. Cocinarla poco tiempo es clave ya que el exceso de calor endurece su carne.
Primero las patatas y el ajilimójili
Precalentamos el horno a 180 grados. Si son nuevas podemos usar las patatas con piel. Las lavamos bien y las cortarlas en láminas como máximo de medio centímetro. La cebolla la cortamos en una juliana fina. Colocamos en una fuente de horno las patatas y la cebolla en juliana, ponemos punto de sal y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Mezclamos bien todo y metemos al horno unos treinta minutos. A la mitad de la cocción removemos un poco y, al final, comprobamos si están suficientemente tiernas. Reservamos.
El ajilimójili es una salsa o aliño que se elabora con ajo, vinagre y aceite, aunque en alguna provincia se utiliza también pimiento rojo y en muchas versiones actuales se incorpora pimentón o guindilla para dar color y un toque picante suave. Vamos a utilizarla aquí para aportar un toque de acidez y un punto picante y aromático, contrastando con la untuosidad del huevo y con la delicadeza de las cigalas.
Vamos a majar en un mortero los ajos con una pizca de sal hasta formar una pasta. Añadimos la guindilla y la vamos a utilizar y majamos. Vamos incorporando poco a poco el aceite de oliva, ligando la salsa como si fuera un alioli suave, y terminamos con el vinagre.
Las cigalas y los huevos
Las cigalas vamos a abrirlas por la mitad a lo largo para separarlas en dos partes. Ponemos punto de sal y encendemos una plancha con calor intenso. Colocamos en ella las cigalas, la carne hacia arriba y la cáscara sobre la plancha. Cocinamos por ese lado tres o cuatro minutos, dependiendo del tamaño de las cigalas. Damos la vuelta con cuidado y marcamos por el lado de la carne durante unos segundos. Mientras se planchan las cigalas, ponemos también a calentar, a fuego alto, aceite de oliva virgen extra en una sartén y vamos friendo los huevos. Los ponemos sal al sacarlos de la sartén.
Con todo ya listo, emplatamos colocando en la base del plato las patatas panaderas, sobre ellas un par de huevos y encima un par de cigalas. Disponemos sobre las cigalas unas cucharadas de huevas de salmón. Terminamos rociando ligeramente toda la elaboración con unas gotas de ajilimójili.
Ingredientes
- 2 patatas grandes
- 1 cebolla
- 70 ml de vino blanco
- 8 huevos ecológicos o camperos
- 8 cigalas
- 3 dientes de ajo
- 1 guindilla
- 10 ml vinagre Jerez
- Perejil fresco
- Huevas de salmón
- 1 limón
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
A tener en cuenta
- Tiempo total de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocinado: 45 minutos
- Raciones: 4
- Tipología de receta: marisco y huevos
- Coste: 48 €
Puedes ver esta receta en nuestra sección Cocino Divino de El Mundo de Valladolid