Vamos a dedicar estas próximas semanas a contar algunas de las elaboraciones que son habituales en las mesas durante las fiestas de Navidad. Hoy traemos a nuestras recetas el bacalao, un producto que desde hace siglos predomina en las cocinas no sólo de costa sino también de interior porque, al contrario que otros pescados que había que consumir frescos, admitía la desecación mediante salazón, lo que hacía posible su conservación durante meses y un buen aporte de proteínas.
Podría llamarse de muchas otras formas, pero vamos a llamarlo
“Bacalao al estilo Navidad” porque, aunque el bacalao será probablemente uno de
los pescados que más cantidad de elaboraciones culinarias tiene en el
recetario, por estos lares el bacalao en Navidad se come de la guisa que lo
vamos a explicar hoy, con sus distintas variaciones en cada casa, que las hay y
muchas como veremos más tarde. Es tradición y además se trata de una
elaboración que podemos hacer unos días antes sin tener que estar muy pringados
el mismo día de la cena o la comida navideña. Además, estará mucho más rico e
intenso de sabor si le dejamos ese reposo de un par de días.
El bacalao es un pescado blanco y de agua salada que vive en
los mares fríos y templados del norte y del que existen multitud de variedades.
Rico en proteínas, vitaminas B, C o D y en calcio, sodio y potasio, muy
apreciado por su carne tersa y por su omega 3 ¿Recuerdan el aceite de hígado de
bacalao tan famoso en otras épocas y tan olvidado ahora? …pues ese aceite se
les atizaba sin piedad a los niños un poco raquíticos fundamentalmente por ser
rico en Omega 3 y en ácidos grasos esenciales y poliinsaturados.
Preparación:
Lo primero de todo, si hemos comprado el bacalao salado, es
quitarle la sal, para lo que necesitamos cierta previsión ya que tenemos que
empezar el proceso un par de días antes, o tres si las tajadas son
excesivamente gordas. Siempre hay que adaptar el tiempo al grosor de la
bacalada. Tenemos que cortar en trozos y lavar cada uno de ellos bajo el agua
fría del grifo. Después, sumergir en agua fría con la piel hacia arriba y
meterlos en la nevera. Cada doce horas vamos a cambiar el agua y podemos ir
volteando los trozos.
Vamos a asar los pimientos rojos en el horno a 180 grados una
media hora o hasta que estén tiernos y los pelamos y cortamos en tiras,
guardando también el jugo. Picamos muy fino el ajo y la cebolla la cortamos en
juliana fina.
Para preparar el bacalao tenemos tres opciones: rebozarlo,
enharinarlo o no hacerle nada. El de la foto de esta receta lo hice con mi
amigo el chef Oscar Herrero, maestro de cocineros en la Escuela Internacional
de Cocina de Valladolid, pero mi madre Mila lo hace enharinado y mi abuela
Sebas siempre lo dejaba sin nada…y todos están de lujo al final. Para gustos
los colores, como casi todo en la vida.
Entonces, si queremos rebozar, pasamos las tajadas por
harina, huevo y freír ligeramente en aceite. Si enharinamos, lo haremos
quitando el exceso y también freímos ligeramente. Si va sin nada, pues a freír
un poco también tal cual va.
Hecho esto, ponemos en una cazuela unas gotas de aceite de
oliva virgen extra y metemos la cebolla y el ajo, pizca de sal y a pochar suave
unos 10-15 minutos para que la cebolla suelte un poco de su agua.
Metemos entonces una hoja de laurel, una cucharada de harina
y una cucharadita pimentón, y rehogamos bien. Incorporamos media cucharada de
carne de pimiento choricero (también podemos añadir unas cucharadas de tomate
si queremos), la cayena y un vasito de vino blanco y reducimos para que evapore
el alcohol y parte de la humedad.
Ahora es buena idea añadir el jugo que habían soltado los
pimientos y meter ya los trozos de bacalao con la piel hacia arriba, y los cubrimos
con las tiras de los pimientos rojos que habíamos reservado. Dejamos cocinar 10
o 15 minutos a fuego lento (depende del grosor de las tajadas de bacalao.
Podemos en este tiempo ir mojando con una cuchara la piel del bacalao con la
salsa y, si lo pide, agregamos algunas gotas de agua.
Este plato comido al momento está bueno, pero si lo guardamos
en la nevera y lo comemos uno o dos días después, notaremos en todo su
esplendor cómo se han mezclado todos los sabores de una manera extraordinaria
que, un día más, nos hará gritar a los cuatro vientos eso de…¡yo cocino divino!
Ingredientes:
·
Lomos
de bacalao en salazón (o ya desalados)
- ·
1
cebolla
- ·
2
dientes de ajo
- ·
Harina
y huevo (por si se quiere rebozar)
- ·
Aceite
girasol para freír
- ·
1
hola laurel
- ·
1
cucharada harina
- ·
1
cucharadita pimentón
- ·
½
cucharada carne pimiento choricero
- ·
1
cayena
- ·
Un
vasito vino blanco
- ·
2
pimientos rojos
Puedes ver esta receta en nuestra sección Cocino Divino de El Mundo de Valladolid
