Las hojuelas son uno de esos postres que, si estás en compañía de un grupo de gente y las pones en la mesa, como te levantes para ir al baño, hasta luego maricarmen, olvídate de probarlas. Empiezas a comer y son como pipas, una te lleva a otra. Luego ya va en gustos: con miel, con azúcar, con azúcar y canela o con azúcar glass, el caso es darlas un toque dulce. Son habituales en momentos como Semana Santa o en las recientes fiestas de Carnaval que acabamos de celebrar.
El parentesco une a las hojuelas, orejuelas, orejas…en mil sitios se las llama de mil formas deferentes a la misma preparación. También existe mucha variedad de recetas para hacerlas dependiendo de las zonas y de las casas, que difieren en algún ingrediente o en las cantidades de ellos, pero que al final derivan en resultados parecidos.
Las hojuelas forman parte de los denominados “postres de sartén”. En ese grupo encontramos delicias como filloas, pestiños, orejas, flores fritas, rosquillas, buñuelos, torrijas o churros. Se denominan de sartén porque para su elaboración no necesitan más que ser fritos en una sartén con aceite. Parecen que muchos proceden de la gastronomía árabe. Todos ellos son de gran tradición casera y en muchos casos están vinculados a festividades locales.
Los “postres de sartén” tienen como denominador común que son masas sencillas elaboradas con pocos ingredientes, entre los que casi siempre están la harina, el agua, la sal y el huevo, además de algún componente aromático. Luego hay variaciones de unos a otros introduciendo en algunos casos leche, mantequilla o licores. Pero, como ven, entre ingredientes sencillos anda siempre el juego. Ah, muy importante, otro aspecto que une a todos estos postres: son dulces para olvidarse un poco de la dieta así que, ¡miel sobre hojuelas!…que no está la vida para andar sufriendo innecesariamente. Vamos a por las hojuelas y, en este caso, no vamos a cubrirlas de miel sino de azúcar glass.
Elaboración de las hojuelas
Si queremos espolvorearlas con azúcar glass, con lo primero que podemos arrancar es con la elaboración del azúcar. Lo mismo no lo han hecho nunca, así que hoy se lo voy a contar aquí por si quieren probarlo, que es bien sencillo. Ponemos unos 100 gramos de azúcar en un vaso de una batidora, metemos el brazo batidor y trituramos bien durante un minuto. Es importante tener la precaución de cubrir con un trapo la boca del vaso de la batidora porque a medida que el azúcar se vaya triturando, el aire que genera la batidora va a hacer que el polvillo que se va formando quiera salir. Ya tenemos el azúcar glass. Si tienen un robot de cocina, lo ponemos a tope de triturado y en 5 segundos lo tendríamos.
Vamos con la masa, que como decíamos antes, es una masa que no tiene mucha complicación en lo relativo a la mezcla de ingredientes. Cascamos el huevo y lo metemos en un bol junto con el azúcar y mezclamos rápido para que el azúcar no queme al huevo. A continuación, metemos los líquidos: el aceite, el anís, y el vino blanco (o agua, lo que queramos), y mezclamos bien. Por último, incorporamos la harina y la levadura y vamos integrando todo, al principio con una espátula y, cuando se vuelve más sólida, con las manos. La sacamos a mesa y la amasamos durante unos diez minutos, incorporando un poco más de harina si vemos que la masa no se nos despega de las manos. Este es uno de los trucos de estas masas, amasarlas bien para que su estructura quede bien unificada y lisa. Cubrimos con papel film y dejamos reposar una hora a temperatura ambiente.
A la sartén
Ponemos una sartén o una cazuela con aceite de girasol y calentamos. Tiene que estar bien caliente, como a 180 grados porque necesitamos que la fritura sea rápida para que no absorba más aceite del necesario y también porque la masa es fina y se hace con rapidez si el aceite está en el punto. Hacemos unas bolitas con la masa y nos ayudamos de un rodillo para estirar bien fina cada una de ellas, que queden irregulares. Freímos hasta que adquieren un ligero todo tostado por cada lado y sacamos a papel absorbente. Por último, con la ayuda de un colador, espolvoreamos el azúcar glass.
Son fáciles de hacer y con las cantidades que les doy salen unas 25 hojuelas. Las de la foto que ven las hicieron esta semana los niños y niñas que vinieron a ´Cocino Divino´ al curso de postres de Carnaval. Les quedaron tan bien que les prometí que esta semana escribiría aquí la receta de las hojuelas y metería la foto de las que hicieron. ¡No me digan que no tienen pintaza!
Ingredientes:
Un poco de azúcar para hacerlo glass
1 huevo
230 gr harina
50 gr azúcar
20 ml anís
20 ml aceite oliva
30 ml vino blanco (o agua)
5 gr levadura química
Pizca de sal
Aceite girasol para freír.
Puedes ver esta receta en nuestra sección Cocino Divino de El Mundo de Valladolid




