Torrijas cremosas y golosonas

Postre de Semana Santa por excelencia. Rebanada de pan remojada en leche o vino, mojada en huevo, frita y endulzada. Esa es la definición de torrija que nos aporta el diccionario. Hoy vamos a prepararlas. Por cierto… ¿alguna vez se han preguntado de dónde viene la frase: “vaya torrija que llevas”? Veremos también en este artículo el porqué de este dicho popular.

No es mala opción para pasar el fin de semana, hacer unas torrijas y después disfrutarlas. Postre tradicional y muy típico de la Semana Santa, las torrijas son una de esas elaboraciones humildes que tienen su origen en preparar algo dulce con lo que se tuviera por casa. Postre típico de aprovechamiento ya que, su versión más tradicional, siempre se elabora con pan del día anterior que está ya parcialmente duro. Digo en su versión más tradicional porque, desde hace ya años, nos encontramos torrijas elaboradas con otros productos que no son la barra de pan del día anterior, productos como pan brioche, suizos, sobaos, magdalenas u otro tipo de bollos.

¡Vaya torrija que llevas!

Decíamos en la introducción de este artículo-receta que la definición de torrija que encontramos en el diccionario de la RAE es la de “rebanada de pan remojada en leche o vino, mojada en huevo, frita y endulzada”. Esa es la primera acepción. Pero hay una segunda, en la que se define a torrija como “borrachera, ebrio, borracho”.

Cuentan las crónicas que el motivo de vincular la palabra torrija a borrachera puede deberse a que, ya por el siglo XVIII, era tradición en las tabernas servir una torrija acompañada de un vaso de vino. Si echabas un rato en la taberna y consumías unas cuantas torrijas, con cada una de ellas ibas dando también buena cuenta de un nuevo vaso de vino. Y de ahí parece que viene lo de decirle al que salía de la taberna habiendo hecho un buen consumo de estos dulces… ¡Vaya torrija que llevas!, por la cantidad de alcohol asociada a su consumo. Es por eso que torrija se convirtió desde entonces y para siempre en sinónimo de borrachera, trompa, moña, cogorza, melopea, merluza, curda o castaña. Como ven, nuestro diccionario en generoso y amplio en el número de acepciones que definen el hecho de haber consumido alcohol de más.

Alguna curiosidad más sobre las torrijas

Aunque ahora asociamos las torrijas con la Semana Santa, no siempre fue así. El primer antecedente conocido se remonta al Imperio Romano y aparece en el libro “Apicius”. Es esta recopilación de recetas romanas del siglo I se menciona un plato llamado “aliter dulcia”, un pan remojado en leche y luego frito, algo muy similar a la torrija actual, aunque sin huevo ni azúcar. Sin embargo, nuestro concepto de torrija procede de la Edad Media, como forma de aprovechar el pan duro, y se preparaban remojando el plan unas veces en leche y otras en vino, pasándolas después por huevo y friéndolas. Luego se endulzaban con miel o azúcar. Eran un alimento energético, barato y fácil de hacer. En España, hay registros escritos del siglo XV que ya mencionan las torrijas. Otra de las curiosidades es que en esa época las torrijas se las daban a las mujeres que acababan de dar a luz, por su valor nutritivo y porque pensaban que ayudaban a producir más leche. De hecho, hay regiones en las que se conoce a las torrijas como “torradas de parida”, precisamente por su vinculación con esto. Más adelante, las torrijas se popularizaron durante la Cuaresma y la Semana Santa, ya que no llevaban carne y ayudaban a sobrellevar los ayunos religiosos.

Preparación

Lo primero, poner a calentar la leche con la nata, el azúcar, la cáscara de naranja, rama de canela y anís. Dejamos cocer muy suave 25 minutos sin tapar, para que reduzca. Después, apagamos, tapamos y dejamos infusionar hasta que se enfríe. Colamos para retirar los sólidos y vertemos el líquido en una fuente. Es importante que no esté caliente para continuar.

Mientras se enfría, cortamos el pan en rodajas de al menos 2 centímetros. El pan para torrijas debe tener una miga densa para que aguante la humedad del remojado y la fritura, no nos vale cualquier barra de pan. En un bol cascamos los huevos y batimos. Ponemos una sartén con aceite a calentar y preparamos una bandeja con papel absorbente.

Metemos las rebanadas en la fuente de los líquidos y empapamos bien por ambos lados, con cuidado. Cuando están bien empapadas las pasamos por el huevo y vamos friendo hasta que estén doradas. Sacamos a papel absorbente. Por último, espolvoreamos con azúcar o bañamos con miel, lo que más les guste.

Ingredientes

  • 1 barra de pan del día anterior
  • 1 litro de leche
  • 250 ml de nata de cocinar
  • 200 gr azúcar
  • 4 huevos
  • 1 rama de canela
  • 2 tiras de cáscaras de naranja
  • 1 anís estrellado
  • Aceite de girasol para freír
  • Miel o azúcar al gusto

 

A tener en cuenta

  • Tiempo total de preparación: 10 minutos
  • Tiempo de cocinado: 35 minutos
  • Raciones: 6-8
  • Tipología de receta: postres
  • Coste: 10 €

Puedes ver esta receta en nuestra sección Cocino Divino de El Mundo de Valladolid

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